El monoblog

Es decir, mi único blog.

domingo, diciembre 21, 2008

Redes - La búsqueda de la felicidad - Parte 1

En este capítulo de su célebre programa, Eduardo Punset explora algunas posibles respuestas respecto a una pregunta inmanente al ser humano: ¿qué produce la felicidad?

Vale la pena verlo completo, hete aquí la primera parte.

Redes - La búsqueda de la felicidad - Parte 2

miércoles, julio 30, 2008

Te amo Ani


Ahora, amor, la poesía y la vida han cobrado sentido gracias a ti.
Te amo Ani y te entrego esto que ya había publicado con antelación, de Tomás Segovia, llamado "El beso", que ahora, insisto, tiene mucho sentido.

Gracias por estar aquí y ahora amor.


Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica

primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas

anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia

que revientan como claveles de sombra

luego de pronto todos juntos

hundiéndose en tu gruta marina

chorro de besos sordos entrando hasta tu fondo

perdiéndose como un chorro en el mar

en tu boca oceánica de oleaje caliente

besos chafados blandos anchos como el peso de la plastilina

besos oscuros como túneles de donde no se sale vivo

deslumbrantes como el estallido de la fe

sentidos como algo que te arrancan

comunicantes como los vasos comunicantes

besos penetrantes como la noche glacial en que todos nos abandonaron

besaré tus mejillas

tus pómulos de estatua de archilla adánica

tu piel que cede bajo mis dedos

para que yo modele un rostro de carne compacta

idéntico al tuyo

y besaré tus ojos más grandes que tú toda

y que tú y yo juntos y la vida y la muerte

del color de la tersura

de mirada asombrosa como encontrarse en la calle con uno mismo

como encontrarse delante de un abismo

que nos obliga a decir quién somos

tus ojos en cuyo fondo vives tú

como en el fondo del bosque más claro del mundo

tus ojos que tú no conoces

que miran con un gran golpe aturdidor

y me inmutan y me obligan a callar y a ponerme serio

como si viera de pronto en una sola imagen

toda la trágica indescifrable historia de la especie

tus ojos de esfinge virginal

de silencio que resplandece como el hielo

tus ojos de caída durante mil años en el pozo del olvido

besaré también tu cuello liso y vertiginoso como un tobogán inmóvil

tu garganta donde la vida se anuda como un fruto que se puede morder

tu garganta donde puede morderse la amargura

y donde el sol en estado líquido circula por tu voz y tus venas

como un cogñac ingrávido y cargado de electricidad

besaré tus hombros construidos y frágiles como la ciudad de Florencia

y tus brazos firmes como un río caudal

frescos como la maternidad

rotundos como el momento de inspiración

tus brazos redondos como la palabra de Roma

amorosos a veces como el amor de las vacas por los terneros

y tus manos lisas y buenas como cucharas de palo

tus manos incitadoras como la fiebre

o blandas como el regazo de la madre del asesino

tus manos que apaciguan como saber que la bondad existe

besaré tus pechos globos de ternura

besaré sobre todo tus pechos más tibios que la convalescencia

y que pesan en el hueco de mi mano como la evidencia en la mente del sabio

tus pechos pesados fluidos tus pechos de mercurio solar

tus pechos anchos como un paisaje escogido definitivamente

inolvidables como el pedazo de tierra donde habrán de enterrarnos

calientes como las ganas de vivir

con pezones de milagro y dulces alfileres

que son la punta donde de pronto acaba chatamente

la fuerza de la vida y sus renovaciones

tus pezones de botón para abrochar el paraíso

de retoño del mundo que echa flores de puro júbilo

tus pezones submarinos de sabor a frescura

besaré mil veces tus pechos que pesan como imanes

y cuando los aprieto se desparraman como el son en los trigales

tus pechos de luz materializada y de sangre dulcificada

generosos como la alegría de aceptar la tristeza

tus pechos en donde todo se resuelve

donde acaba la guerra la duda la tortura

y las ganas de morirse

besaré tu vientre firme como el planeta Tierra

tu vientre de llanura emergida del caos

de playa rumorosa

de almohada para la cabeza del rey después de entrar a saco

tu vientre misterioso cuna de la noche desesperada

remolino de la rendición y del deslumbrante suicidio

donde la frente se rinde como una espada fulminada

tu vientre montón de arena de oro palpitante

montón de trigo negro cosechado en la luna

montón de tenebroso humos incitante

tu vientre regado por los ríos subterráneos

donde aún palpitan las convulsiones del parto de la tierra

tu vientre contráctil que se endurece como un brusco recuerdo que se coagula

y ondula como las colinas

y palpita como las capas más profundas del mar océano

tu vientre lleno de entrañas de temperatura insoportable

tu vientre que ruge como un horno

o que está tranquilo y pacificado como el pan

tu vientre como la superficie de las olas

lleno hasta los bordes de mar de fondo y de resacas

lleno de irresistible vértigo delicioso

como una caída en un ascensor desbocado

interminable como el vicio y como él insensible

tu vientre incalculadamente hermoso

valle en medio de ti en medio del universo

en medio de mi pensamiento

en medio de mi beso auroral

tu vientre plaza de todos

partido de luz y sombra y donde la muerte trepida

suave al tacto como la espalda del toro negro de la muerte

tu vientre de muerte hecha fuente para beber la vida fuerte y clara

besaré tus muslos de catedral

de pinos paternales

practicables como los postigos que se abren sobre lo desconocido

tus muslos para ser acariciados como un recuerdo pensativo

tensos como un arco que nunca se disparará

tus muslos cuya línea representa la curva del curso de los tiempos

besaré tus ingles donde anida la fragilidad de la existencia

tus ingles regadas como los huertos mozárabes

translúcidas y blancas como la vía láctea

besaré tu sexo terrible

oscuro como un signo que no puede nombrarse sin tartamudear

como una cruz que marca el centro de los centros

tu sexo de sal negra

de flor nacida antes que el tiempo

delicado y perverso como el interior de las caracolas

más profundo que el color rojo

tu sexo de dulce infierno vegetal

emocionante como perder el sentido

abierto como la semilla del mundo

tu sexo de perdón para el culpable sollozante

de disolución de la amargura y de mar hospitalario

y de luz enterrada y de conocimiento

de amor de lucha a muerte de girar de los astros

de sobrecogimiento de hondura de viaje entre sueños

de magia negra de anonadamiento de miel embrujada

de pendiente suave como el encadenamiento de las ideas

de crisol para fundir la vida y la muerte

de galaxia en expansión

tu sexo triángulo sagrado besaré

besaré besaré

hasta hacer que toda tú te enciendas

como un farol de papel que flota locamente en la noche.

lunes, diciembre 17, 2007

Viajar...


Pego acá este texto de Diego Osorno, que me pareció fabuloso; él ha escrito muchas cosas que había pensado en esta chamba desde hace años y que por cualquier cosa, nunca he escrito.

La verdad, yo no lo hubiera escrito mejor.

Va el plagio, obvio, sin permiso del autor... pero vale la pena.

(ahh, aunque no lo creas, la foto es mía)

Viajar.

He viajado desde hace tiempo. De alguna forma mi vida ha sido un viaje permanente en los últimos años. Es curioso que hoy las carreteras me recuerden tanto a una mujer que se llama Flor de Bengala.

***

De repente me parece que este viajar y viajar ha sido tan sólo para dar con ella. Siento a veces que ella es destino.


***

Un reportero que viaja y se involucra no deja espacio para la literatura. Va dejando un poco de su vida con todos aquellos con los que convive, aunque sea por tan sólo apenas un instante.


***

Por la ventana del autobús veo en uno de esos pueblos de paso, un anuncio que dice “Ferretería Flor”. Qué extraño encanto ése el de mezclar una delicada planta con fierros en oferta.


***

Los cielos nocturnos de la carretera abrazan mejor que nadie al viajero más solitario.


***

Carlos Slim Helú es el hombre más rico del mundo y dice que le desagrada mucho viajar. Cuando platica con periodistas de otros países, uno de sus mayores orgullos es decir que no tiene ninguna propiedad fuera de México.


***

Qué bonito se escucha el nombre de ella.


***

Mirando por la ventana, siempre me ha gustado suponer que los campos del camino son los que se mueven y no el autobús.


***

Le robaron ayer a uno de los que va conmigo en el camión. Las cosas te acompañan y luego se van. Las tienes en el día y las pierdes de noche. Las cosas no me apresan.


***

Mi mirada está marcada. Cuando llego a Oaxaca no puedo ponerme a contemplar todo el día la belleza arquitectónica del antiguo Convento de Santo Domingo o tomarme fotos en las ruinas zapotecas de Montealbán, si es que frente a mí hay una serie de historias de opresión cotidiana que necesitan ser presenciadas y contadas. Eso me queda claro.


***

Viajar es huir o buscar. No hay más.


***“

No es inútil viajar,/ porque es cierto que todas las ciudades/ amanecen de un modo parecido,/ pero la noche llega en cada una/ de manera distinta”. Luis García Montero.


***

¿Si fuera un enanito y no trabajara en un circo, podría viajar tanto? El enanito más infeliz es el enanito sedentario.


***

Hubo un momento de mi vida en que viajaba y me sentía muy solo, perro que ladra a la luna. Luego aprendí a sacar esa mala bestia, escribiendo. Ahora que te encontré en la carne y el corazón, todo es compañía.


***

Para alguien que anda en la búsqueda de algo que ni por asomo sabe qué es, caminar las calles del DF y sobre todo, caminar el Centro Histórico, es algo esperanzador y vital. Un viaje rutinario a muchos espacios y tiempos. La Historia, con mayúscula, y las historias con minúscula, están por todos lados. Los cinco sentidos están en labor constante ante la riqueza de situaciones que se presentan alrededor.


***“

Aquí el viajero encuentra lo que trae”, decía un letrero de la modesta casa de huéspedes de Carnota, Galicia, donde me quedé cuando fui a limpiar playas contaminadas por un derrame de petróleo.


***

No recuerdo quién me dijo que cuando viajes, debes dibujar un mapa si es que quieres perderte. Carajo: y yo que no sé dibujar mapas.


***

Eso que se dice que es México, no se ve igual desde el DF, que desde San Nicolás de los Garza o desde Chiapas o Chilpancingo, Guerrero. No. No puede ser visto de igual forma. Viajando entonces es que uno también puede ir descubriendo un país. De repente, uno descubre que hay un México que no sólo sirve para cantar un himno los lunes en la escuela, o para tener un equipo al cual apoyar en los Mundiales de Futbol. Descubre que esa cosa que se llama México, duele y duele mucho por todos lados.


***

El autobús casi se sale del camino. Como todas las demás vivencias, los viajes penden en parte del hilo del azar. Hay que vivir con algo de descaro. Ya el final será sobrio.


***

Dar fe de lo visto exige nuestra propia participación: no se puede hacer esto a distancia, mirando lo que ocurre a través de una pared de cristal o en un seminario de especialistas. Hay que estar allí, es una regla básica de la escritura que yo hago y en la que yo creo.


***
A veces viajar es amar.

sábado, diciembre 15, 2007

"No grave"... ¡gravísimo!

Más y más artículos siguen apareciendo por doquier condenando la resolución "preciosa" de la Suprema Corta (sí con a) de (in) Justicia de la Nación.

Lo que me cae mal y por supuesto que no comparto, es la victimización de Lydia Cacho y los dividendos que le está dejando todo el numerito.

Aquí agrego lo que publica Rossana Fuentes. Otro apunte más para el archivo de la ignominia.

Marín, ‘No grave’…¡Gravísimo!

Rossana Fuentes Berain

Los periodistas, los niños, y cualquier mexicano indignado por el abuso de poder y la impunidad, ha sido agraviado con una sentencia inexplicable de la Suprema Corte de Justicia que, en los hechos, permite al Gobernador de Puebla y la red de crimen organizado que representa, otra vez salirse con la suya, como lo hicieron en 1985 con el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar.

¿Qué no habíamos avanzado tanto? ¿Qué no corresponde a nuestra generación reforzar y afinar el Estado de Derecho en México?

Qué País en el que un Gobernador y un empresario traman el secuestro de una periodista que investiga una red de pederastia y seis jueces aseguran que no es un delito grave ¿qué querían? ¿Que la mataran? ¿como han matado a tres decenas de colegas?

Mario Marín, está vergonzosamente libre porque “sólo” atentó contra una mujer mexicana que se gana la vida escribiendo. Así de vergonzoso, así de lamentable.

Más allá de que las grabaciones de dos machos despreciablemente vulgares planeando lastimar a Lydia Cacho carecían de valor probatorio por la ausencia de una orden de un juez para realizarlas, había y hay suficientes evidencias, para que el pronunciamiento de los jueces fuera una contundente repulsa, a quien Kamel Nacif llamo “Gober precioso” “su héroe”.

No con esa denominación, pero en términos por demás laudatorios se refirió Marín a quien lo hizo políticamente Manuel Bartlett, a quien le entregó el miércoles, la víspera de la sentencia, una condecoración del Gobierno de Puebla, en el que ambos han servido simultánea y consecutivamente.

Maestro y guía en la trayectoria política de Marín, Bartlett Díaz era secretario de Gobernación en otro episodio infausto que sí acabó en un asesinato, es más en dos. Entonces, como ahora, la élite política cerró filas y decidió ocultar la gravedad del asunto detrás de una cortina de humo de nacionalismo trastocado e igualmente intentó destruir la personalidad de la víctima. A la fecha, hay quienes sostienen que Enrique Camarena Salazar y el piloto mexicano que lo acompañaba, fueron asesinados por narcotraficantes mexicanos apoyados por policías y protegidos por políticos nacionales, porque las víctimas, dicen, ¡servían al narcotráfico! ¿Y al periodista Manuel Buendía asesinado un año antes, en mayo de 1984, al que también mataron, a él por servir a quién cayó?

Dos décadas de esas otras maniobras de encubrimiento en las que participó Manuel Bartlett, cómo ahora presuponen lo hizo quienes estuvieron cerca del caso Lydia Cacho, los mexicanos padecemos las secuelas de los actos de un grupúsculo de políticos para quienes los periodistas son un estorbo, el crimen organizado una fuente de financiamiento de sus ambiciones personales y los ciudadanos el objeto de su burla.

A finales de 1996, otro de ese grupo, Mario Villanueva, el club de gobernadores se llamaban a sí mismos, Villanueva, Roberto Madrazo y Manuel Bartlett, invitaba a fiestas a Cancún en las que se abusaba de niños y niñas. Las tarjetas de inteligencia nacional y estadounidense lo tenían detectado.

Sobre el narcotráfico se procedió. Se le fincaron cargos y está a punto de ser extraditado. Sobre la red de pederastia no se actuó. En la mayor de las hipocresías allá y acá se dejó hacer, se dejó pasar.

La violencia en México contra las mujeres y los niños cobra, como lo hizo hace veinte años el narcotráfico, licencia de establecimiento mercantil y político. Vengan señores a violar niños y niñas a las playas de México, porque su sociedad, sus jueces no los vamos a proteger, estamos impotentes frente al crimen organizado que decreta temporada de caza de periodistas y no les pasa nada.

Total como decían los políticos “nacionalistas” a mediados de la década de los 80, si los “gringos” se quieren meter por las narices toda la droga del mundo, allá ellos, son los mismos que ahora dicen que si quieren violar a niños y niñas mexicanos allá estos y sus padres que no las protegen.

No sé ustedes, pero yo siento una profunda vergüenza para con las víctimas de estos criminales políticos.

Perdón, Lydia, perdón a todos los que viven y las familias de los que han sido violados o asesinados por ellos y sus cómplices, por no poder hacer más para protegerlos. El periodismo mexicano trata de dar a conocer las personalidades y los actos de estos sicópatas, ese es su trabajo nada más y nada menos, pero como ha quedado demostrado una y otra vez, no sirve de mucho, acaso para hacerte un blanco móvil de su recurrente opción por la violencia.

¡Qué triste País en el que personajes como Mario Marín y sus cómplices, siguen saliéndose con la suya! ¡Qué vergüenza!

A ver cómo les explican a sus hijos, a sus nietos los que los tengan aquí, los que no se hayan ido de México asqueados de ver lo que ven, que había una vez en un “gober” precioso en Puebla que con sus amigos violaba más que la ley, pero que sus delitos… no eran graves.

rfuentesberain@yahoo.com

miércoles, diciembre 12, 2007

De las debilidades de la impunidad, habla Monsiváis


Hete aquí otra opinión certera acerca de la decisión que tomó la corte en el caso Precioso-Cacho, nada más ni nada menos que de Monsiváis. Queda para el archivo.



De las debilidades de la impunidad

Carlos Monsiváis

9 de diciembre de 2007


El fallo, por mayoría, de la Suprema Corte de Justicia (de aquí en adelante la Suprema) a favor del gobernador de Puebla Mario Marín lleva a recapitular sobre la fabricación y la autodestrucción de prestigios en la República.

¿Qué tan reales son, cuánto dependen de la inercia institucional y cuánto de las maniobras de la mercadotecnia? ¿Surgen del poderío del Estado o vienen de las inercias históricas que le atribuían grandeza a los beneficiarios de los altos puestos? ¿Qué es prestigio: el reconocimiento del valor o el acatamiento del poder? Si se formula la pregunta desde las instituciones la respuesta será ritual; si no, la tendencia es, con el sarcasmo explícito, “desacralizadora” (Lo sagrado entre comillas acentúa lo profano).

El común denominador es la falta de consecuencias de la crítica en el corto plazo. Luego, en el mediano plazo, y si conviene, algo se concede.

Los seis ministros marinizados de seguro hicieron su cálculo de daños.

¿Qué les iba a pasar a los redentores de Marín? En su pronóstico, un alud de dicterios, comentarios, gritos ofensivos en marchas y concentraciones, mesas redondas sin repercusión y, luego, el vacío de la memoria, aquí no pasa nada, ni siquiera el “aquí no pasa nada hasta que pasa”.

A ellos los defienden —en este orden— la red gubernamental (“¡Al cielo con nuestras instituciones!”), el Presidente de la República, el PRI, el PAN, la “amnésica histórica” del pueblo mexicano, y la certidumbre de que el peso de la ley los ampara o, como ahora se dice, “los blinda”.

Dura lex sed lex. La ley es dura pero es nomás nuestra. Más es ya exigir dos imposibles: la lealtad a un punto de vista y, de manera consecuente, la existencia de un punto de vista. Y los de la red de complicidades creen saberlo: en política la protesta, en tanto se concentra en las palabras, se escribe con tinta invisible.

* * * Sin embargo, una “lectura de la realidad” prueba el inmenso fracaso de la Operación Hay que salvar a Marín. Cito algunos datos, todos con valor probatorio, sobre los deterioros de la impunidad:

— Cuatro ministros votan en contra.

— No se ha publicado un solo artículo en defensa clara de la exculpación, y sí, en todo el país, centenares en contra.

— El alcalde de Puebla Enrique Doger, del PRI, le envió un mensaje extraordinario de apoyo y reconocimiento a Lydia Cacho.

— Los caricaturistas, casi sin excepciones, han abordado con sátira magnífica el veredicto de la Suprema. Ningún caricaturista lo ha defendido.

— Sí existe a momentos la opinión pública, y allí los comentarios se unifican: lo que pasó es moral y legalmente inconcebible y monstruoso.

—El fallo marínico se sustenta en primera instancia en el “purismo” de la legalidad. El tecnicismo (“una conversación telefónica no cuenta ante la ley”) no convence en lo mínimo porque, además, la investigación real aún no comienza.

—La causa de Lydia Cacho fluye en distintos niveles: el jurídico, el político, el moral, el de perspectiva de género.

Por esto último, las dos ministras que respaldaron la impunidad de Marín han recibido críticas aún mayores que las destinadas a los magistrados.

Tómese el caso de la magistrada Olga Sánchez Cordero, que de un momento a otro cambia su voto para favorecer a Mario Marín (al que me prometí no llamar góber precioso).

Doña Olga ha proclamado verbalmente su apoyo a la causa de las mujeres, al grado de que en los círculos feministas algunas sospechan que es pro-choice (favorable a la despenalización del aborto), y ha vivido en el limbo de su progresismo inverificable.

Sin embargo, en el momento de votar y a la hora de explicar su voto, ella desatiende la evidencia de los sentidos, que mientras no se pruebe lo contrario, es también razón jurídica, y se ampara en la bondad de los tecnicismos.

El diálogo telefónico entre el góber precioso (no seré yo quien se lo diga) y el Rey de la Mezclilla Kamel Nacif, “mi héroe, chingaos” según Marín, carece, nos dice, carecen de valor probatorio.

Y esto ni siquiera existe en la opinión del magistrado Mariano Azuela, convencido de que esa conversación no sucedió jamás. Y si él lo dice...

—El tema de la pederastia y el comercio sexual de niños es a tal punto determinante al examinarse el fallo de la Suprema que a momentos transforman a sectores de la ciudadanía en un gran conjunto de padres de familia.

Allí, y muy justamente, Lydia Cacho es una figura de primer orden y sus enemigos, los que minimizan su detención, ese “coscorrón” (Mario Marín) que la lleva muy escoltada de Cancún a Puebla con los maltratos consiguientes, se vuelven para la gran mayoría causante de agravios personales.

—No es aconsejable, para los adictos al gozo de la impunidad, actuar como si los contextos no existieran.

Obviamente, una decisión de este tipo no se habría advertido siquiera en los años álgidos de la era del PRI, ni habría parecido contraria a la costumbre de las “culpabilidades para siempre aplazadas”, por demasiado tiempo sinónimo de la ley; ahora, si la impunidad no ha variado en lo substancial, la respuesta —la indignación moral— se materializa como arma política todavía no cargada de grandes consecuencias, pero ya no el eco de las murmuraciones.

La indignación moral es, ahora, el único gran elemento de equilibrio de la sociedad; sin ella, la impunidad se convertiría para todos en una variante de “la diosa perra del éxito”.

—Los magistrados, y sus impulsores en el Poder Legislativo y en “zonas elevadas” del gobierno, deberían estar al tanto: la indignación moral de la sociedad entera no es un hecho es menospreciable.

No es, como alega Felipe Calderón al plantear la defensa posible de Vicente Fox, el linchamiento de un expolítico por un grupo de oscuros intereses, sino la exigencia de justicia y no por propia mano.

Cuando Calderón rechaza el “meter las manos en el fuego” por Fox lo que hace es rechazar la expresión no la acción descrita. ¿Para qué “meter las manos en el fuego” pudiendo no hacer nada? Pero tratándose de la Suprema, los seis ministros metieron casi literalmente “las manos en el fuego” por Marín.

* * * El cazador cazado: los que dirigen la exclusión se vuelven de pronto una minoría reconocida, cuyo prestigio (el que tuvieran, siempre local o sectorial) se desvanece y a la que sólo le queda la ostentación de su poder, sin carisma posible o intimidación psicológica que valga.

No disponen ya del “valor inmanente” que protegió a sus antecesores, la superstición que les fue tan útil, sino estrictamente, de su peso burocrático. Esta sí es una reducción considerable: los políticos y los funcionarios intimidaban desde el aspecto, y reclamaban la acumulación de méritos.

Ya no más. Son, estrictamente, lo que su puesto les concede y a veces, algún trabajo especial, casi nunca sobresaliente. La indignación moral les obligó a la modestia, y hasta allí llega su prestigio verdadero.

* * * El que más pierde con el fallo a su favor de la Suprema es Mario Marín. Ya es, para toda causa y efecto, el góber precioso, y el fallo hace que su fama (la que tiene) se agigante.

Las revelaciones de su amistad con Kamel Nacif destruyeron su credibilidad (que dependía de su casi anonimato), y el fallo de la Suprema a su favor dispersa las cenizas.